Volando vengo

Mujer previsora vale por dos. Y como es de prever que durante mi breve estancia en la capital no tenga tiempo ni para decir esta boca es mía he dejado esta entrada bien preparadita y pre-programada para no faltar a mi cita diaria con este mi querido y recién estrenado blog. Como además auguro un éxito clamoroso de mi post anterior y espero encontrar el buzón de entrada rebosante de comentarios, mi Facebook agobiado de tanto like y el Twitter echando humo con mensajes de apoyo y confraternización blogosférica he decidido ahondar en un tema que quita el sueño a más de uno: Los viajes con niños.

Y aquí sí que no me desmonta ni mi madre. En viajar con las fieras soy la number one. Absoluta. Y eso no me lo quita ni el algoritmo de madresfera. Y es en esto y sólo en esto es cuando ser una follower de a pie me ha venido que ni al pelo. Porque si yo hubiera sido rauda y veloz en la adopción de las nuevas tecnologías en lo relativo a los viajes infantiles otro gallo nos cantaría. Estoy segura.

Qué sería de nosotros hoy si no hubiéramos devuelto el DVD portátil que nos regalaron por el bautizo de La Primera. O si no hubiera regalado en cadena la bolsa de charol esa con compartimentos hasta para congelar un cadáver. O si no hubiéramos alimentado la chimenea con los juegos de viaje que nos regaló La Suegra. Nuestra vida sería un infierno. Terrenal.

Nosotros hacemos los viajes a la antigua. Sin nada. Ni vídeos, ni cuentos auditivos, ni juegos portátiles. No llevamos libros para colorear, ni colores, ni muñecos fetiches, ni iPad, ni volante a la medida del churumbel, ni chica interna, ni mono de feria. Nosotros viajamos con lo justito para sobrevivir. Y punto. Si vamos en coche y el viaje es de más de cuatro horas con treintaycinco minutos paramos una vez. En MacDonalds. A menú infantil por cabeza. Se aprovecha para hacer pises y estirar las piernas. Se juega al veo-veo, se charla, se canta de viva voz o a ser posible se mira por la ventana. Cuando tengan una cierta cultura geopolítica se jugará a las matrículas. Antes no.

Si vamos en avión se come lo que dan en el avión. Si no dan nada se ingiere un butterbreze en origen y arreando que es gerundio. Si lo dan gratis se bebe zumo de manzana. Si no agua. Del grifo. Los potitos a temperatura ambiente. La leche de la teta. Se leen las revistas de las líneas aéreas o los catálogos de puntos. Se pintan, si nos dan colores corporativos, las instrucciones para abandonar el aeroplano con chaleco. Si no, no se pinta. Que casi es mejor porque aquí las matemáticas no fallan. A los treintaysiete segundos de sacar los colores están todos en el suelo. Y las lágrimas a flor de piel. No compensa. Se hace pis al principio. Cuando el WC está todavía limpio. Luego se aguanta hasta destino. Y como juguete estrella, para entretenimiento sin parangón, si hay suerte toca a bolsa de vómito por cabeza. En su defecto nos traemos las de envolver compresas del baño. No está permitido levantarse, ni ponerse de pie en el sillón, ni bajarse al suelo, ni visitar al piloto, ni confraternizar con las azafatas. Cada una en su asiento con el cinturón abrochado hasta nueva orden.

Así nos hemos recorrido sin despeinarnos gran parte de Europa y parte de América. En coche. En avión. En tren. Y en barco. Y así nos vamos a liar la manta a la cabeza este verano. Toca Alemania-Costa-del-sol en furgoneta. Dosmilcuatrocientosnoventaynueve kilómetros. De ida. Y de vuelta. Con Las Cuatro. Y sin nada.

12 respuestas a “Volando vengo

  1. Después de leerte a tí, a mamá en Alemania y a Superwoman; uno llega a la conclusión que los teutones, o bien le ponen alguna sustancia extraña al agua, o el aire alemán no reacciona bien con la sangre española.
    Tais mu mal! Jajaja
    PD: buena suerte ;-)

  2. Que buen post!! ha sido mi dia a dia! viajo muchísimo por mi trabajo (tanto, que vivo más en cualquier otro sitio que en mi casa) y mi peque viene siempre conmigo y llevamos lo mínimo! así sea 1 mes, vamos con una maleta de mano para los dos, sin juguetes y con lo básico! siempre leemos la revista del avión y las normas de seguridad :)

  3. Te lo dije en su día, eres mi ídola. No me he visto en la tesitura de viajar en avión con cuatro más un marido, que parece que no, pero puede ser igual o peor que un niño. Pero las dos niñas que tengo, se han portado bastante bien. La peque ni se ha enterado, por pequeña
    Y la mayor, sí, lo reconozco, yo he cargado con una bolsa llena de puzzles, libros, lápices y cuadernos. Porque ella, lo que se dice dormir, pues como que sólo es por la noche. Espero que cuando sea mayor, y su edad del pavo le llegue, siga siendo así. Porque sino, no voy a poder ahorrar mucho para guardaespaldas… ;)
    Buenos días.

  4. Aja jáaaaaa…o sea que tú eres de las que crías niños de esos que saben mantenerse en su sitio cuando toca, y que en el futuro sabrán como apañárselas con lo que haya ¿no?

    ¿Pero tú no sabes que educar es malísimo para su desarrollo y libertad personal? Ay ay ay…

  5. Empiezo a pensar que fecundar hijos en alemania tiene que tener algun poder especial. Antes de nada comentarte que mi mini tribu y yo estaremos tb en Almeria este verano, sólo de pensar que Monillo puedo conquistar a 4 tigresas me emociono…

    Ya te he dicho que eres mi ídola no??? pues ahora que coño te digo… pues eso que lo siento por ti pero yo con Monillo los 600km que hago a menudo sin DVD y musica en el coche no sería lo mismo, que en el avion se gana a todo cristo, la úlitma vez termino paseando con el azafato encima del carrito de bebidas y sí es una putada cuanto se te caen las pinturas al suelo….

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