De pinchos y tortillas

Lo mío y el desprestigio voluntario empieza a ser de hacérmelo ver. Quizá sea una vena masoquista que no conocía. O una exacerbación de mi yo más cotilla. O ganas de llamar la atención. O que me está bajando el nivel de litio. Vaya usted a saber.

El caso es que evaluando los contenidos de mi escueto blog ustedes podrían pensar que esto del sueño infantil es uno de mis temas predilectos. Nada más lejos de la realidad. Curiosamente el sueño de mis hijas me ha causado pocos desvelos y casi ningún quebradero de cabeza.

Yo me levanto cada día con las yemas de los dedos ardiendo con una infinidad de posts que tengo amontonados en la punta de la lengua. Me siento, reviso el mail, el Twitter, el Facebook que se empeñan ustedes en ignorar sin piedad, y cuando me pongo a teclear me viene la querencia como si fuera un rumiante cualquiera y en cuanto me despisto… Zaca. Ya tengo otro post sobre el sueño maldito. Y ya van cuatro. De diez. Que los he contado.

Como si fuera poco, todavía no he hablado de mis creencias al respecto. Porque yo a Estivill y a Carlos González no los conocía hasta esta semana. Palabrita. Con mis criaturas he utilizado un método de mi propia cosecha que se basa en los principios de la teoría del pincho de tortilla. Famosa en mi casa a la hora de dormir. Esta teoría elaboradísima se basa en la creencia de que el hábito hace al monje o más concretamente que si yo me levantara todas las noches a eso de las tres am a tomarme un pinchito de tortilla al poco tiempo de establecer este ritual mi cuerpo se habituaría a tamaño placer culinario y empezaría a reclamarlo puntualmente a las tres am. Media hora para arriba. O para abajo. Y mi cinturita de abejorro preñado empezaría a notarlo. Indefectiblemente.

Sin embargo, si El Marido, preocupado por mi incipiente barriga cervecera, se afanara en placarme de camino a la cocina no pudiendo yo consumar mi ingesta del pinchito nocturno, gradualmente el incentivo que yo tenía para abandonar el lecho conyugal a las tres am iría desapareciendo hasta que un día mi reloj biológico pasaría de despertarme a las tres am. Total si no hay pincho de tortilla paqué.

En general, un bebé que ya está bien establecido en su ritmo de cuatro comidas diarias más las tomas de pecho pertinentes no tiene, dicen los pediatras, necesidad real de comer por la noche. Este momento se alcanza en esta nuestra familia atrigrada alrededor de los ocho meses de edad de la retoña en cuestión.

A esta edad las dos mayores dormían cual ceporros imperturbables sus doce horitas ininterrumpidas. Sin embargo, las dos pequeñas cumplieron los ocho meses levantándose a eso de cada media hora u hora y media a mucho echar.  Llegado este punto y opinando yo que eso no era descanso ni para ellas ni para mí  y que hambre era imposible que tuvieran, corroborado esto por un percentil noventaycinco conseguido a golpe de teta, empezó una rutina de entrenamiento por la cual cada día retrasaba media hora el primer amamantamiento nocturno. Si la retoña se despertaba antes de la hora especificada la madre tigre se levantaba cogía a la niña, la acunaba, la besaba, le cantaba, le bailaba la sardana. O la lambada. Todo, menos llenarles el buche.

Y se obró el milagro. En menos de una semana de diez tomas nocturnas a una o ninguna. Sin grandes dramas, sin subidas de cortisol dignas de mención o daño irreparable a la psique del bebé que ningún médico,  psicoterapeuta o forense de CSI haya podido determinar.

15 respuestas a “De pinchos y tortillas

    1. Exacto. Aunque en general me parece que la palma del amoldamiento nos la llevamos nosotras. Hay días que intento recordar mi vida pre-hijas. Imposible. No hay forma. Me identifico lo mismo que con la vida de la princesa Magdalena de Suecia. Usease. Cero.

  1. Ayyy, con lo fácil que es explicar las cosas sin faltar a nadie, pues eso cada maestrillo tiene su librillo y cada uno se lo monta según crea y la lógica en cada persona es distinta.
    En mi casa no es el pequeño sino el grande quien se levanta cada madrugada a tomarse tu ración de leches con galletas, asi nos va no hay quien llene la despensa.

    Un placer leerla, y que suerte que cada mañana tengas para producir un post, otras en cambio buscando la inspiración andamos por cada esquina, en breve te veo en primeros puestos compañera

  2. 4 retoñas, un marido, un trabajo y un post cada día. Ojiplática y con las patitas colgando me dejas, ¿¿cómo lo haces?? O_o No me digas que también vas al gym, de compras y de copas porque entonces muero de vergüenza (1 retoño e hiperventilo) y envidia (yo tb quiero dar más de mi ;p) Comparte tu secreto y fundemos un Club de Supermujeres omnipotentes!!! ;o)

    1. 2: No es oro todo lo que reluce en esta nuestra familia renumerosa. Hoy he tenido un principio de día apoteósico pero creo que me da para un post así que te lo cuento esta tarde.

      Tú no hace falta que te prodigues mucho, mantener el listón del humor tan alto no es fácil. Tengo un varias frases tuyas en mi excell de frases para recordar.

  3. No es oro todo lo que reluce en esta nuestra familia renumerosa. Hoy he tenido un principio de día apoteósico pero creo que me da para un post así que te lo cuento esta tarde.

    Tú no hace falta que te prodigues mucho, mantener el listón del humor tan alto no es fácil. Tengo un varias frases tuyas en mi excell de frases para recordar.

  4. Me reafirmo: no sé si me gustan mas los post o las respuestas a los comentarios… ¿Excel de frases para recordar? Por cierto que mi padre me ha dicho que la de la compra se perdió junto con cientos de cosas más de ese tipo en un disco duro que le petó… (¿acaso pensabas que no le iba a preguntar por ella?

    Bueno, al lío. No puedo decir mucho más de lo que se ha dicho. Efectivamente, cada uno nos apañamos como buenamente podemos, y la verdad es que tu caso lo has explicado fenomenal. Cualquier día os digo que yo nunca he dejado llorar a mi hijo en la cuna, ni siquiera un minutito, sin aparecer por allí (eso sí, yo tampoco lo saco de la cuna a menos que la cosa pinte muy muy mal) y que le dí el pecho (incluso por la noche) hasta los 17 m. (tiene ahora 21) y os dejo ojipláticas, porque por algún comentario podría parecer justo lo contrario… pero ya he comentado que es que lo que no me van son los radicalismos.

    Hala, a seguir produciendo post. Que hoy no me has dado mi ración. El resto de los mortales seguiremos a nuestro ritmo. Agradeciendo, eso sí, el +k, que igual hace que suba tropecientos puestos en el ranking del tirón… :)

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