Qué le pido a un cuento

Foto 1Antes de proceder a la lectura del presente post me gustaría que leyeran ustedes este otro que escribí hace dos años porque, si bien es cierto que ahora nuestras noches se han convertido en el mejor momento del día cuando todas nos sentamos en el salón y leemos libros y cuentos de toda índole y condición, durante años -y no precisamente pocos- este placer nos ha sido vedado.

Para todas aquellas madres, padres o personas de uso de corriente que estén pasando por la árida travesía del silabeo trastabillado, mis más sinceras condolencias. Sé por lo que estáis pasando y sólo puedo deciros que al final de este túnel también hay luz, no desfallezcáis.

No puedo explicarles la emoción con la que he recibido la recién estrenada avidez lectora de mis tigresas. Exaltación que a puntito ha estado de llevar a la quiebra la precaria economía familiar. Cada primero de mes me impongo un embargo literario y,en un alarde de contrición, prometo con la boca muy pequeña y los extractos de nuestra cuenta en la mano, no comprar más libros. Hoy, a diez de marzo, puedo constatar y constato que ya he comprado trece, amén de apuntar otros treinta a mi wish-list. Es la ruina pero ¿y lo bien leídas que van a estar mis niñas, qué?

Como no todo iban a ser glorias, ando frustradísima buscando cuentos que me gusten en español. No traducidos al español sino escritos en español, no puede ser tan difícil. O no debería ser tan difícil, pero no hay forma.

No pido tanto, lo que busco es un cuento. Sin más.

Foto 4No necesito un tratado de física cuántica, ni una recopilación de los grandes pensadores griegos. No, yo lo que quiero es un cuento, de los de leer por las noches para que se vayan a la cama sin rechistar.

Lo que venía siendo, por lo menos en mi más tierna infancia, un cuento, sin más pretensiones. Con muchos dibujos y poca letra. Las rimas son bienvenidas pero no imprescindibles.

Que quieren ustedes llamarlo álbum ilustrado. De acuerdo, acepto barco. Pero poquito más.

Me he tomado la molestia de revisar la biblioteca de cabo a rabo y sacar los cuentos que más nos gustan. Ni uno solo es de un autor español, se pueden imaginar lo que esto supone para mi orgullo patrio. Tiene que haberlos, lo sé, lo presiento, pero no acabo de dar con el elegido.

No necesito que las tigresas sean unas eruditas después de leerlo ni que resuelva todos y cada uno de sus traumas infantiles. No es necesario que les introduzca el postmodernismo pictórico ni las corrientes existencialistas. No, con que sea entretenido, accesible y correcto me basta.

Puede parecer sencillo pero, por alguna razón que no acierto a comprender, no lo es. Verán, mis hijas son percentil cincuenta para casi todo, ni altas ni bajas, ni gordas ni flacas, ni eminencias ni zotes. Son normales. Y lo digo henchida de orgullo materno, no me malinterpreten.

Como a casi todas las niñas del montón les gustan los cuentos con tramas adecuadas para su edad e intelecto en desarrollo. Historias que tratan de temas tan complejos como perder un juguete, enfadarse con algún amigo, vivir una aventura o cometer alguna fechoría sin casi alevosía. Que los personajes sean personas, animales o cosas les es indiferente aunque los protagonistas peludos y las princesas muy rosas tienen siempre más probabilidad de éxito.

En cuanto a los dibujos, nos gusta que sean reconocibles pecando quizá de infravalorar el cubismo como movimiento pedagógico infantil. Es decir, a nosotras cuando el ratón parece en efecto un ratón y no un boceto picassiano de una bestia mitológica como que nos relaja.

Otra cosa que le pido a un cuento es que esté bien escrito. Y con esto no me refiero a un alarde de sinónimos imposibles ni a la subordinación infinita de sujetos y predicados. No es necesario que aprendan todos y cada uno de los sinónimos del verbo preguntar en treinta y dos páginas. Después de tanto inquirió, interrogó o interpeló, yo con un simple dijo me conformo.

Y por último, los cuentos están destinados para ser leídos en voz alta y tienen que tener un tono, el suyo propio -personal e intransferible- que les da el ritmo y la cadencia con la que deben ser leídos e interpretados sin necesidad de que el lector haya estado nominado a un Oscar previamente.

Para que me entiendan les he hecho una recopilación de algunos de nuestros cuentos de cabecera. Me ha costado muchísimo reducirlo a cinco pero he dejado que se batan en duelo y estos han sido los vencedores.

      1. Un Libro de Hervé Tullet (Editorial Kókinos)
        No falla, cada noche, cuando les digo a La Tercera y La Cuarta que elijan un cuento, La Cuarta sale corriendo al grito de “El del puntoooooo”. Este cuento es genial, diferente y muy original. La mejor crítica que he leído sobre él es: “An interactive book that gives the iPad a licking”. Y es así, nadie diría que un punto amarillo puede ser tan emocionante.
      2. No es una caja de Antoinette Portis (Editorial Kalandraka)
        Este es otro de esos cuentos que de puro simple es estupendo. Además, la edición en cartón de caja es una monada, ideal para un regalo original. Tanto éste como el anterior son ideales si queréis empezar a leerles a vuestros hijos en inglés.
      3. La visita de Oso de Bonny Becker (Editorial Miau)
        Si el de Hervé Tullet es el preferido de La Cuarta éste es el preferido de La Tercera. Y no me extraña, este cuento tiene todo lo que tiene que tener un cuento, es tierno con su puntito picantón, los personajes tienen mucha personalidad sin apenas descripción y la trama es divertida y fácil de seguir. Una delicia. En inglés es perfecto, en español pierde un poco pero aún y así merece la pena.
      4. El Arbol Generoso de Shel Silverstein (Editorial Lectorum)
        Para los que se queden con ganas de un poco de moralina este cuento es maravilloso. Es mi preferido y confieso que a veces lo leo en alto cuando estoy sola. Tiene un tono muy característico, se lee como en un susurro. Es simplemente precioso sin caer en lo cursi. Nosotras lo tenemos en inglés, hay una edición es español pero no lo he leído.
      5. Philipok de Leo Tolstoi (Edición en francés de Broché)
        Por último, por si alguien no quiere dejar de utilizar la hora del cuento para culturizar a su progenie este cuento de Leo Tolstoi con unas ilustraciones increíbles del ilustrador ruso Spirin es una joya. Y demuestra lo que les decía, que una historia sencilla con un lenguaje sobrio es siempre caballo ganador. Se puede encontrar en alemán e inglés pero espero que alguna editorial nacional se anime, es una pena que los niños españoles se lo pierdan.

Aprovecho también para agradecer sus recomendaciones a todas las almas cándidas que acudieron a socorrerme en Twitter. Ninguna ha caído en saco roto y voy avanzando lenta pero segura con cada una de ellas. Estoy convencida de que el cuento perfecto está a la vuelta de la esquina.

80 thoughts on “Qué le pido a un cuento

  1. Yo te lanzó uno español!!!! Y de muuuuuuucho éxito (que espero también lo sea en tu casa) entre los peques: yo mataré monstruos por ti de Santi Balmes (cantante de Love of Lesbian.
    Si me acuerdo de alguno más te digo. De todas formas aunque no sea español… “lost and found” y los libros personalizados de “el niño/a que perdió su nombre. El regalo estrella en reyes. 3 regalé y 3 peques alucinados.
    Saludos desde Zaragoza!

  2. Hola Madre Tigre, en esto me considero afortunada porque en mi ciudad (Pontevedra) hay una librería infantil de las de toda la vida cuya dueña es una auténtica experta. Yo por ahora sólo tengo un bebé de 8 meses y lo único que le he comprado son libros de nanas, pero cuando busco regalos para los sobrinos e hijos de amigos siempre acudo a ellos y siempre me gasto más de lo que había planeado. En Navidades se montan auténticas colas porque todos vamos a pedirles consejo. Si te apetece hacer algo tan poco 2.0 como llamarles, son la Librería Seijas y su teléfono es 986 84 30 08. ¡Muchos besos!

  3. Acabo de comprar el del árbol y el mes que viene compraré el del punto. ¡Gracce!
    Me encanta escuchar las recomendaciones de otras madres y, por si te sirve, aquí va nuestro hit de últimamente: “Las lavanderas locas”, un clásico francés de 1979. Se lo vi a no recuerdo quién en Instagram, lo compré y triunfó :)
    Me parecen muy adecuadas tus peticiones a un cuento, sobre todo lo de que el animal se parezca al animal y que sean aptos para leer en voz alta. ¿Por qué se complican tanto? ¡Son para niños pequeños! (Y yo misma intento seguir esas pautas en mi andadura nueva profesional/editorial…).
    Un abrazo!

  4. Hola, cuando tenía la edad de tus niñas a mi me encantaban los libros de Teo. Recuerdo ir a la biblioteca con mi madre y llevarme todas las semanas alguno: ‘Teo va al parque’, ‘Teo de camping’, ‘Teo va al zoo’, ¡hay muchísimos!
    Un besito

  5. pues yo sólo soy capaz de acordarme de la época de la escuela y los libros de Senda. Me acuerdo de Totó, de Pandora, de la ruloutte, del caballo de madera ¿clavejo?clavicero?
    quizás te sirva de algo..O eso espero.

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